El gasto público es una de las herramientas más importantes del Estado para garantizar derechos, promover el desarrollo y mejorar la calidad de vida. A través de él se financian servicios como salud, educación, seguridad, infraestructura y protección social. También refleja prioridades colectivas: en qué elige invertir una sociedad. Pero además de su impacto social, el gasto público tiene efectos macroeconómicos.