El turismo es mucho más que una actividad recreativa: es un motor económico, un reflejo del desarrollo social y un termómetro del acceso a bienes y servicios culturales, naturales y urbanos. Medirlo, sin embargo, no es sencillo. Su naturaleza transversal hace que involucre a sectores diversos. El turismo argentino tuvo un fuerte despegue desde mediados del siglo XX, con la expansión del turismo social. Sin embargo, en la última década la actividad perdió dinamismo.